¿Qué problema hay en fusionar la música barroca alemana y el flamenco? Bueno, en principio ninguno, y además puede ser una idea brillante, si es realizada por un conjunto de músicos de gran experiencia y habilidad, como la ecléctica y inspirada pianista Miriam Méndez, su dúo de cuerdas más clarinetista (que de aquí en adelante llamaré ‘sección clásica’, por brevedad) y su cuarteto flamenco (‘sección flamenca’, siempre por brevedad). Sin embargo, lo más difícil está en crear un equilibrio entre las dos secciones, para que la flamenca, dotada de una enorme capacidad de disparo respeto a la clásica, no la aplaste. Tal equilibrio no parece realizarse tan bien en la primera parte del concierto como en la segunda: la primera parte es más bien fragmentada, algunos cortes parecen no completamente justificados, aunque la tensión del auditorio se mantiene alta sobre todo gracias a la furia creativa del piano, a las voces intensas de las dos cantaoras y, de hecho, de toda la sección flamenca, guitarra y cajón incluidos; la sección clásica, en esta primera parte, permanece desgraciadamente en el fondo, mientras el piano dialoga con impresionante naturalidad con ambas las secciones. En la segunda parte, como dicho, se alcanza un mayor equilibrio entre las dos secciones, así que tenemos la posibilidad de apreciar no tan sólo la extraordinaria habilidad del guitarrista, sino también la del trío clásico. El hilo conductor – ¡menudo hilo! – es obviamente el estilo firme y seguro de Miriam, que en la parte final del concierto no puede resistir a la tentación de enseñarnos también sus habilidades de bailaora. Y nosotros tampoco resistimos a su duende que deslumbra, con o sin piano.


Respon

CAPTCHA
Aquesta comprovació es per a verificar que el comentari no està sent tramés per un automatisme
Image CAPTCHA
Copy the characters (respecting upper/lower case) from the image.